Denominación de Origen Vinos de Galicia

Rías Baixas, Valdeorras, Ribeiro, Ribeira Sacra y Monterrei, cinco Denominaciones de Origen y cinco formas de disfrutar de la cultura del vino gallego, uno de los más internacionales de España, presente ya en todos los rincones del mundo.

No cabe duda, uno de los ejes de la fantástica gastronomía gallega es el vino. Sus cinco Denominaciones de Origen ofrecen una jugosa diversidad. ¿Para qué elegir, pudiendo probarlas todas?

Denominación de origen Rías Baixas – Albariño

Hablar de Rías Baixas es hablar de la uva Albariño, cuyo vínculo con Galicia ha deparado largos debates.

Sea autóctona o importada por monjes cistercienses germanos, lo que está claro es que el Albariño es uno de los blancos más populares de España y abandera a Galicia allende los mares.

La Denominación de Origen Rías Baixas es la que acumula más producción de la región, cuyo éxito se cimenta, especialmente, a partir del año 88 que fue reconocida como denominación de origen.

La D.O Rías Baixas dispone 180 bodegas que ocupan una extensión aproximada de 2700 hectáreas, lo que permite ser la denominación de origen gallega que más litros de vino produce con unos 10 millones de litros.

El clima dentro de la denominación Rías Baixas es húmedo y con poca insolación. Se comentaba que la uva Albariño, que es la que más se emplea dentro de la D.O, fue importada por la orden del Císter desde la cuenca del Rin, pero esta hipótesis se ha desechado gracias a los análisis genéticos.

Dentro de la denominación Rías Baixas existen diferentes 5 subzonas, valle do Salnés, Condado do Tea, o Rosal, Sotomayor y a riberia do Ulla en las cuales se elaboran diferentes tipos de vinos.

Los tipos de vinos que encontramos en la denominación son el Albariño Rías Baixas, Rías Baixas Condado do Tea, Rías Baixas Rosal, Rías Baixas Val do Salnés, Rías Baixas Ribeira do Ulla, Rías Baixas, Rías Baixas Barrica, Rías Baixas Tinto.

Denominación de origen Valdeorras

Si en Rías Baixas domina la Albariño, en Valdeorras lo hace la blanca Godello y la tinta Mencía, dos uvas habituales en tierras gallegas que encuentran en este «Valle del Oro» algunos de sus mejores caldos.

Reconocida como Denominación de Origen en 1945, es la segunda más antigua de Galicia después de Ribeiro.

En la denominación de origen Valdeorras, la tierra transpira un pasado denso de misterios y batallas. El río Sil es el testigo que vio llegar a una arrogante civilización procedente del Mediterráneo. Los romanos fueron los primeros viticultores de Valdeorras. La Vitis Viniferas agarró en los suelos del noreste de la actual provincia de Ourense, generando los primeros vinos de la zona. El «Valle de oro» refulgió como un entorno adecuado para extraer el metal precioso, pero también para dar forma a una gastronomía en la que vino empezó a ser piedra angular.

Muchos siglos más tarde, en 1945, se reconoció la Denominación de Origen Valdeorras por Orden Ministerial. A la lo largo de las últimas décadas, el objetivo prioritario del Consejo Regulador de la denominación de origen Valdeorras ha sido velar por la calidad de sus caldos, asegurando una correcta mixtura entre la modernización en el proceso de producción y el mantenimiento de la tradición secular que generó algunos de los vinos más antiguos de Galicia.

La Denominación de Origen Valdeorras comprende las superficies vinícolas de A Rúa de Valdeorras, Carballeda de Valdeorras, O Barco de Valdeorras, O Bolo, Larouco, Rubiá, Vilamartín de Valdeorras y Petín, todos ellos municipios situados al noreste de la provincia de Ourense.

Bañada, principalmente, por la cuenca del Sil además de sus afluentes el Xares y el Bibei, Valdeorras tiene una orografía suavemente ondulada, con suelos variados (desde los pizarrosos a los graníticos) y un clima atlántico de rasgos continentales. Todo ello es fundamental para la uva Mencía y la uva Godello, las dos uvas que personifican la denominación de origen Valdeorras.

La uva blanca Godello y la uva tinta Mencía son las dos únicas uvas preferentes de la zona, aunque el Consejo Regulador autoriza otras como la Garnacha Tintorera o la Tempranillo. El vino monovarietal que deriva de la uva Godello tiene tonos amarillo-pajizos con matices verdosos además de aromas suavemente afrutados mostrándose estructurado en boca y con una acidez bien equilibrada. Por su parte, los vinos Valdeorras Mencía (deben contar con al menos un 85% de esa uva en su composición) se tiñen de un color entre picota y rojo-rubí rememorando en nariz las frutas del bosque y resultando carnosos en boca.

Casi cincuenta bodegas forman parte ya de la Denominación de Origen Valdeorras. Déjate seducir por el Valle de Oro y prueba uno de sus milenarios caldos.

Denominación de origen Ribeiro

La Denominación de Origen Ribeiro ha sabido exprimir como ninguna otra la uva Treixadura generando vinos blancos jóvenes pero de fuerte personalidad, elegantes y sutiles y que triunfan dentro y fuera de nuestras fronteras.

El pescado y el marisco (gallego, si puede ser) encuentra su mejor aliado en los vinos de esta Denominación de Origen.

Después de cuatro décadas, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribeiro ha renovado la precinta con un nuevo diseño que simboliza el esplendor que viven sus vinos. No es para menos, el Ribeiro es uno de los blancos más populares de España y su fama crece día a día en las mesas de los restaurantes de medio mundo.

En la segunda mitad del siglo II a.C. ya hay constancia arqueológica de la producción de «vino do Ribeiro«, pero es en el Alto Medievo cuando los caldos de la zona empiezan a gozar de una decisiva pujanza comercial gracias, esencialmente, a los centros eclesiásticos. Los peregrinos del Camino de Santiago lo disfrutaban, así como otros estados europeos, gracias al comercio marítimo, sobre todo desde Pontevedra. Y hasta América llegó, de la mano de Colón.

El siglo XX marcó la recuperación de esta zona vinícola de pasado legendario. La Denominación de Origen más antigua de Galicia se estableció en 1932, formándose su Consejo Regulador en 1956.

O Ribeiro se encuentra en el extremo noroccidental de la provincia de Ourense, en la convergencia de los valles formados por los ríos Arnoia, Avia y Miño. La proximidad del Atlántico, así como su orografía, definida por los montes que la protegen de un exceso de pluviosidad, genera un entorno ideal para el cultivo de la vid, especialmente de algunas de sus variedades autóctonas.

Entre ellas, la uva Treixadura es la que define buena parte de los caldos de la denominación de origen Ribeiro (hasta un 70% según datos del Consejo Regulador), llegando todas las variedades de uva blanca a alcanzar el 85% de la producción de la zona, lo que explica que los vinos Ribeiro más populares sean, sin duda, los blancos. Caldos, por lo general, jóvenes se presentan elegantes y sutiles con notas aromáticas a flores y fruta madura, finos y frescos en boca. El pescado y el marisco, como todo el mundo sabe, se disfruta más regado con un buen vino Ribeiro.

Aunque apenas representan el 10% de la producción de la denominación de origen Ribeiro, sus tintos carnosos son perfectos para paladares sedientos de vinos con personalidad. Las uvas Mencía y Sousón dominan entre las preferentes de la denominación de origen.

Sea vino blanco, vino tinto o vino tostado, los vinos de Ribeiro, con más de 2.000 años de historia, vuelven a estar en el lugar que se merecen.

Denominación de origen Ribeira Sacra

Por su parte, la Denominación de Origen Ribeira Sacra es la más joven de Galicia (1997).

Esta frescura le ha permitido crecer sostenidamente gracias al empuje de cientos de valientes viticultores como los que ejercen la viticultura heroica en los peligrosos cañones del Sil.

El riesgo lo merece si es para ofrecer algunos de los vinos más seductores de la región.

Dicen que el «Oro del Sil» llegaba hasta el palacio del Emperador en Roma. Así denominaban los romanos al vino cultivado en la Ribeira Sacra. Efectivamente, existen testimonios que señalan al vino de Amandi (hoy, una de las cinco subzonas que comprenden la denominación de origen Ribeira Sacra) como un producto con el que se comerciaba en la mismísima capital del Imperio.

Pero como sucedió con otras zonas vinícolas de Galicia, fueron las pequeñas comunidades eclesiásticas las responsables de fraguar una cultura del vino en la Ribeira Sacra. A las orillas del Miño o en las escarpadas laderas que descienden al Sil, se forja esta tierra marcada por un pasado espiritual que, todavía hoy, tiñe de misterio buena parte de sus parajes.

No en vano, en la Ribeira Sacra tenemos la mayor concentración de construcciones religiosas de estilo Románico de Europa, a lo que hay que sumar el Camino de Santiago como elemento irradiador de culturas… como la cultura del vino, por supuesto.

A la sombra de otras comarcas gallegas más populares, Ribeira Sacra consigue su Denominación de Origen en 1997, formándose su Consejo Regulador responsable, junto a cientos de viticultores, de este resurgimiento de los caldos ‘más espirituales’ de la región.

La denominación de origen Riberia Sacra comprende parroquias y ayuntamientos a lo largo de las riberas del Sil y del Miño, al norte de Ourense y al sur de Lugo, agrupándose en cinco subzonas: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Riberias do Miño y Ribeiras do Sil. En esta última, es famosa su viticultura heroica, denominación que se refiere a la vendimia de montaña, a menudo de alto riesgo, por lo escarpado de las orillas que bajan al río.

Con 1.241 hectáreas de viñedo y 89 bodegas inscritas según datos oficiales de 2016, Ribeira Sacra es un compendio de los vinos producidos en Galicia ya que en esta zona encontramos todas las uvas autóctonas de la región. No obstante, domina el tinto Mencía, de tonos cereza y ribete púrpura, potente en alcohol y de acidez equilibrada, sin olvidarnos del vino blanco Godello o el Albariño.

Es la Denominación de Origen Ribeira Sacra la más joven de Galicia, y precisamente por eso aporta un grado de frescura que seduce a los paladares más inquietos. Sumérgete en el misterio de la Rivoyra Sacrata y degusta uno de sus vinos.

Denominación de origen Monterrei

Uno de los vinos que primero se difundieron al otro lado del Atlántico fue el Monterrei.

Este territorio al sur de Ourense dominado por el castillo del valle del Támega recuperó con fuerza la viticultura a principios de los 90 para devolver esta histórica zona vinícola al lugar que se merece.

Desde lo alto de una colina que domina el valle del Támega, el castillo de Monterrei es el centinela de la historia de estas tierras que han visto germinar algunos de los caldos más viajeros de Galicia. Efectivamente, uno de los nobles que se forjó en el castillo fue el responsable directo la exportación de vinos de Monterrei. Don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, más tarde virrey de Nueva España gracias al nombramiento directo de Felipe II, llevó el vino gallego hasta el otro lado del Atlántico.

«Hace años nadie conocía lo que era Monterrei y nos preguntaban qué hacíamos vendiendo vino mexicano». Son palabras de uno de los técnicos del Consejo Regulador. Y es que la gran ciudad mexicana, la cual todavía hoy lleva orgullosa el nombre del virrey gallego, es la causa de la confusión.

Gracias a la Orden Ministerial de noviembre de 1994 se empieza a recuperar esta tierra histórica para el viñedo tras décadas de abandono. El territorio de Monterrei se halla al sur de la provincia de Ourense, lindando con Portugal, teniendo a Verín como su eje comercial. Comprende los municipios de Castrelo do Val, Monterrei, Oímbra, Vilardevós y el propio Verín y, desde el punto de vista vinícola, comprende dos subzonas: Valle de Monterrei y Ladera de Monterrei.

El clima de la denominación de origen Monterrei es un mediterráneo templado de influencia continental lo que genera veranos secos y calurosos e inviernos fríos. Las montañas protegen el valle de los frentes y evitan una alta pluviosidad confiriendo a los vinos de la zona algunas de sus notas más comunes: baja acidez, alta graduación alcohólica y untuosidad en el paladar.

Según datos oficiales de 2016, se contabilizaron 571 hectáreas de viñedo, con 447 viticultores asociados en 25 bodegas. La producción total de uva blanca dobló a la tinta siendo las uvas blancas preferentes Doña Branca, Godello y Treixadura que generan vinos en el que el carácter frutal es la nota común. Entre los tintos, domina Mencía, responsable de vinos de fuerte personalidad, con colores rojo cereza de aromas a frutas del bosque y sabor persistente.

La denominación de origen Monterrei es la hermana pequeña de las Denominaciones de Origen de Galicia, pero en un futuro a corto plazo espera popularizarse allende los mares, tal y como hizo en el pasado.

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