Denominación de origen Valdeorras

En la denominación de origen Valdeorras, la tierra transpira un pasado denso de misterios y batallas. El río Sil es el testigo que vio llegar a una arrogante civilización procedente del Mediterráneo. Los romanos fueron los primeros viticultores de Valdeorras. La Vitis Viniferas agarró en los suelos del noreste de la actual provincia de Ourense, generándose los primeros vinos de la zona. El «Valle de oro» refulgió como un entorno adecuado para extraer el metal precioso, pero también para dar forma una gastronomía en la que vino empezó a ser piedra angular.

Muchos siglos más tarde, en 1945, se reconoció la Denominación de Origen Valdeorras por Orden Ministerial. A la lo largo de las últimas décadas, el objetivo prioritario del Consejo Regulador de la denominación de origen Valdeorras ha sido velar por la calidad de sus caldos, asegurando una correcta mixtura entre la modernización en el proceso de producción y el mantenimiento de la tradición secular que generó algunos de los vinos más antiguos de Galicia.

La Denominación de Origen Valdeorras comprende las superficies vinícolas de A Rúa de Valdeorras, Carballeda de Valdeorras, O Barco de Valdeorras, O Bolo, Larouco, Rubiá, Vilamartín de Valdeorras y Petín, todos ellos municipios situados al noreste de la provincia de Ourense.
Bañada, principalmente, por la cuenca del Sil además de sus afluentes el Xares y el Bibei, Valdeorras tiene una orografía suavemente ondulada, con suelos variados (desde los pizarrosos a los graníticos) y un clima atlántico de rasgos continentales. Todo ello es fundamental para la uva Mencía y la uva Godello, las dos uvas que personifican la denominación de origen Valdeorras.

La uva blanca Godello y la uva tinta Mencía son las dos únicas uvas preferentes de la zona, aunque el Consejo Regulador autoriza otras como la Garnacha Tintorera o la Tempranillo. El vino monovarietal que deriva de la uva Godello tiene tonos amarillo-pajizos con matices verdosos además de aromas suavemente afrutados mostrándose estructurado en boca y con una acidez bien equilibrada. Por su parte, los vinos Valdeorras Mencía (deben contar con al menos un 85% de esa uva en su composición) se tiñen de un color entre picota y rojo-rubí rememorando en nariz las frutas del bosque y resultando carnosos en boca.

Casi cincuenta bodegas forman parte ya de la Denominación de Origen Valdeorras. Déjate seducir por el Valle de Oro y prueba uno de sus milenarios caldos.

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